martes, 29 de abril de 2008

lento

Lento

Darío observa que la gente está muerta,
Darío no quiere ir al psicólogo, tampoco necesita que lo vea un psicoanalista
Darío camina por las calles desiertas de su cuadra y se posa debajo de la penumbra de un poste
Darío no hace su tarea
Darío sueña que está vivo, pinta una mancuspia en la pared y se queda junto a ella hasta el día siguiente
Darío sube la escalera para encontrar a alguien despierto, se acerca al primer cuarto de la derecha; la luz de las 12 pega sobre él, observa un cuerpo encima de la cama, le habla, le responde, hace silencio y camina lento hacia el portón.
Imagina su pequeña mancuspia muerta en este mundo, sube de nuevo a su cuarto y la recoge para dejarla en su bolsillo del pantalón.
Mamá llama a Darío antes de salir y su pequeña mascota asoma sus orejas tras la oscura tela de su prenda de vestir.
Mamá besa a Darío en la frente, arregla su camisa, limpia su pantalón y lame su cara; Darío grita con desconsuelo que no haga daño a su mancuspia, pero mamá no ve individuo alguno, así que no le presta cuidado.
Darío llega al parque y deja caer su peso sobre el suave pedestal mientras su “pequeña” sale del orificio y corre libre, cierra sus cálidos ojitos sintiendo al viendo sobre sus pies descalzos; roza una hoja de pasto con su mano hasta que su mancuspia brinca en su estómago y se abrazan.
Darío quiere ir lento y observa que la gente está muerta
En este mundo solo queda Darío y su mancuspia.

kissi13a13... 2008

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