Lento
Darío observa que la gente está muerta,
Darío no quiere ir al psicólogo, tampoco necesita que lo vea un psicoanalista
Darío camina por las calles desiertas de su cuadra y se posa debajo de la penumbra de un poste
Darío no hace su tarea
Darío sueña que está vivo, pinta una mancuspia en la pared y se queda junto a ella hasta el día siguiente
Darío sube la escalera para encontrar a alguien despierto, se acerca al primer cuarto de la derecha; la luz de las 12 pega sobre él, observa un cuerpo encima de la cama, le habla, le responde, hace silencio y camina lento hacia el portón.
Imagina su pequeña mancuspia muerta en este mundo, sube de nuevo a su cuarto y la recoge para dejarla en su bolsillo del pantalón.
Mamá llama a Darío antes de salir y su pequeña mascota asoma sus orejas tras la oscura tela de su prenda de vestir.
Mamá besa a Darío en la frente, arregla su camisa, limpia su pantalón y lame su cara; Darío grita con desconsuelo que no haga daño a su mancuspia, pero mamá no ve individuo alguno, así que no le presta cuidado.
Darío llega al parque y deja caer su peso sobre el suave pedestal mientras su “pequeña” sale del orificio y corre libre, cierra sus cálidos ojitos sintiendo al viendo sobre sus pies descalzos; roza una hoja de pasto con su mano hasta que su mancuspia brinca en su estómago y se abrazan.
Darío quiere ir lento y observa que la gente está muerta
En este mundo solo queda Darío y su mancuspia.
kissi13a13... 2008
martes, 29 de abril de 2008
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