sábado, 2 de febrero de 2008

mancuspias

Las mancuspias

1. Una noche la vi por vez primera.
Ahora resulta que mi ventana da al callejón y la luz opaca del farol entra directo a mi habitación para alumbrar mi mesa de noche mientras la vida pasa frente a los ojos de la mancuspia.
Su piel me aterroriza, pero ahora no puedo escapar; no hago más que mirar sus garras cuando ella ríe silenciosa y absurda por mi ingenuidad, por mi torpeza característica, con las palabras.
Se da cuenta de la gota sudorosa que cae suavemente desde uno de mis cabellos hasta la quijada, está intrigada y quiere acercarse a palparme el pómulo; me hecho levemente hacia atrás, seguramente ella ve en mis ojos la desconfianza que le tengo, pues se detiene para detallarme como cuando un hombre detalla por ultima vez la vida.
2. Veo la fotografía.
Como si fuera en el mismo instante, giro para ver la fotografía que deje hace unos años junto a la biblioteca. De nuevo se refleja la luz del farol y está ella.
Pensé que se iría, que me dejaría sola en la penumbrosa noche de sábado, que callaría hasta desesperarse y torturarme con uno de sus colmillos.
3. Comienzo a tener los síntomas.
La cefalea realmente me preocupa, siento cansancio y agrieras. Decido agradecer al señor Cortazar por brindarme un momento de delirio, cierro mis ojos y dejo de leer.
Kissi13a13.........2007

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